Lección 5 de 9

La mano y los drops

Aquí está la regla que hace que el shogi sea shogi: la pieza capturada no sale del juego. Cambia de dueño y vuelve al tablero cuando tú quieras. Por eso una partida de shogi casi nunca queda en tablas y casi nunca se simplifica.


Pruébalo en el tablero

La mano (komadai)

Toda pieza que capturas va a tu mano. En cualquier turno tuyo, en vez de mover una pieza del tablero, puedes soltar una de la mano en una casilla vacía, y eso consume la jugada entera.

La pieza soltada entra como tuya y sin promoción, aunque estuviera promocionada cuando la capturaste. Y puede entrar en casi cualquier casilla vacía, incluso en el fondo del campo rival.

Las cuatro restricciones

Son pocas y todas tienen sentido: el drop no captura, no promociona, no puede dejar a una pieza sin jugada y no puede doblar peón en una columna.

Hay una quinta restricción que vale solo para el peón y solo cuando da mate: el uchifuzume. Tiene su propio sitio en la lección 7.

  • Solo en casilla vacía. Un drop nunca captura, pero sí puede dar jaque.
  • Siempre sin promoción, sea cual sea la pieza que capturaste.
  • Nunca en una casilla donde la pieza se quedaría sin jugada: peón y lanza en la última fila, caballo en las dos últimas.
  • Nifu (二歩): nada de dos peones tuyos sin promocionar en la misma columna. Los peones promocionados no cuentan.

Por qué esto cambia el juego entero

Como nada sale del juego, el material en el tablero es constante y el ataque nunca se queda sin munición. Cambiar piezas no simplifica la posición: solo las traslada a las manos, donde son más peligrosas, porque pueden reaparecer en cualquier lado.

Por eso el shogi no tiene final en el sentido del ajedrez, y por eso una partida aparentemente perdida se da vuelta con un solo drop al lado del rey rival.